Tras el primer noveno para el colombiano Anghelo Bernal, repasamos los catorce escaladores de cinco nacionalidades de América Latina que se han estrenado en la novena dimensión.

Anghelo Bernal fue el último. El colombiano se sumó la semana pasada al selecto grupo de escaladores latinoamericanos capaces de encadenar una vía de noveno grado, con su repetición de Víctimes del futur 9a en Margalef. Pertenecen a cinco países diferentes y han tenido que vestirse con el traje de pioneros, viajar más allá del océano en busca de nuevos horizontes de vías en las que dar un salto adelante en su pasión por la escalada.

Y es que en toda América Latina apenas existen ocho vías de 9a o más y cinco de ellas todavía son propuestas sin ninguna repetición que confirme el grado. Por supuesto, también están bien alejadas unas de otras y solamente dos de ellas comparten zona. Un contexto poco proclive al desarrollo en el máximo nivel roquero.

Repasamos a continuación los nombres y la trayectoria en el noveno grado de esos precursores de la escalada de máxima dificultad en Latinoamérica.

Danilo Pereyra (2009), argentino

El primer escalador latinoamericano que entró en la novena dimensión fue el argentino Danilo Pereyra. Residente en España desde 2002, consiguió su primer 9a el 8 de abril de 2009, con su encadenamiento de Supernowa en el sector Caverna de Vadiello. Un par de meses antes, ya se había hecho con la cadena de A muerte en Siurana, pero para él aquella propuesta de 9a de Rich Simpson no pasaba del 8c+. Hoy en día, la vía sigue situada en el limbo del 8c+/9a.

El escalador argentino hizo gala de un nuevo repunte de forma en un viaje a Rodellar a finales del verano de 2011. A principios de septiembre consiguió hacerse con la repetición de Ali Hulk 9a y un par de semanas más tarde redoblaba la apuesta con el primer 9a+ latinoamericano, al resolver la variante Ali Hulk extension.

Mauricio Huerta (2011), mexicano

El primer 9a de un escalador mexicano llegó de una forma curiosa en mayo de 2011. Mauricio Huerta realizó en el Mt. Charleston (Estados Unidos) la primera repetición de Ghetto Booty, que François Legrand había propuesto como 8c+/9a en la primera ascensión once años antes. Ya entonces, el escalador mexicano opinó que a él le parecía más bien 9a, pero la vía no se ha repetido demasiadas veces. El experimentado Jonathan Siegrist coincidió con él tras su repetición de 2018.

Posteriormente, en enero de 2016, Mauricio Huerta realizó la primera propuesta de 9a en México con la primera ascensión de Lujuria en Jilotepec, equipada por Javier Canché.

Felipe Camargo (2011), brasileño

La coincidencia llevó a que aquella misma vía en la que Danilo Pereyra logró su segundo 9a, fuera la misma en la que semanas antes Felipe Camargo realizara el tercer 9a latinoamericano (entonces considerado como el segundo). Era también el primer brasileño en el noveno grado. Él ya venía de haber encadenado Los inconformistas 8c+/9a también en Rodellar y dio el salto al 9a con Ali Hulk a principios de junio.

En la década transcurrida desde entonces, Felipe Camargo se ha consolidado como el mejor escalador deportivo latinoamericano. En 2015 se anotó la clásica Era Vella 9a en Margalef. En 2017, dio el salto al 9a+ con la repetición de Papichulo en Oliana, un grado que volvió a visitar a finales de 2018 con Gancho perfecto, de nuevo en Margalef.

Su realización más destacada hasta la fecha llegó en 2019, con su repetición de El bon combat en la Cova de l’Ocell, que fue el primer 9b para un escalador latinoamericano… y continúa siendo el único hasta la fecha.

El año pasado, obligado por las restricciones viajeras debido a la pandemia de coronavirus, Felipe Camargo estableció en Corupá la vía más dura de Brasil y primer noveno del país, con la primera ascensión de Logan, cotado como 11c en la escala brasileña.

Diego Marsella (2012), argentino

La trayectoria de Diego Marsella hasta el noveno grado es una historia de tesón y de persistencia. Después de media vida en Bariloche, como uno de los más destacados aperturistas en la zona de Valle Encantado, en 2010 se mudó con su familia a Cataluña, en busca de nuevos horizontes verticales.

Ya venía de haber encadenado vías de octavos altos y entre las estrellas mundiales de la deportiva dio el deseado salto adelante. Fue en 2012 y con 40 años de edad, cuando se anotó su primer 9a con la primera ascensión de la combinación L’ordre dels factors + El super món en Sant Miquel del Fai. En 2016, volvió a rozar el noveno grado con la repetición de la variante con salida por la izquierda de Analógica natural extension 8c+/9a en Santa Linya.

Tomás Ravanal (2013), chileno

La búsqueda del primer noveno chileno se convirtió en el objetivo vital de Tomás Ravanal. En 2012, realizó el primer 8c+ para un escalador de su país con la repetición de Minas tirith en Rodellar. A continuación, en 2013, logró hacerse con ese ansiado 9a repitiendo Sankukai en Entraygues.

El poco consenso sobre el grado de esta vía dejó ese primer noveno chileno en el aire, pero el propio Tomás Ravanal se encargó de disipar dudas en 2017. Entonces se anotó la repetición de Estado crítico 9a en Siurana. La zona tarraconense le gustó y allí siguió hasta que logró alcanzar la cadena de la mítica La Rambla 9a+, en enero de 2018.

Hernán García (2016), mexicano

El segundo escalador mexicano en el noveno grado lleva desde 2014 escalando casi exclusivamente en Cataluña. Fue en la escuela ilerdense de Santa Linya donde Hernán García dio el salto adelante en 2016, con la repetición de Fuck the system 9a.

Bruno García (2017), Javier Serratos (2018) y Alan Luna (2019), mexicanos

La vía que Mauricio Huerta estrenó en México como primer 9a del país sirvió para que Bruno García se convirtiera en el tercer mexicano en el grado. Él fue el autor de la primera repetición de Lujuria 9a en Jilotepec, culminando una trayectoria vital íntima y emotiva como pocas.

Esta misma vía ha sido repetida posteriormente en otras dos ocasiones. Dio el pase a la novena dimensión al también mexicano Javier Serratos, que se llevó la tercera ascensión de Lujuria en diciembre de 2018. Casi un año después, en noviembre de 2019, fue Alan Luna quien volvió a escalarla, aunque para él su dificultad no alcanzaría el noveno grado y se quedaría más bien en 8c+.