Dos adolescentes palestinos no renunciaron a su sueño de practicar parkour a pesar de tener una pierna amputada. Muhammad Aliwa, de 18 años, y Ahmed Abu Daqin, de 17 años, son dos atletas apasionados del parkour cuyas vidas sufrieron un duro golpe en noviembre de 2018, en el este de la ciudad de Gaza, durante unas protestas en las que ambos perdieron una pierna.

Muhammad y Ahmed sufrieron un duro golpe en noviembre de 2018, en el este de la ciudad de Gaza, durante unas protestas en las que ambos perdieron una pierna.

Antes de ello, Muhammad era futbolista y participaba en varios torneos y maratones internacionales. Después de la lesión, Muhammad y su amigo Ahmed pudieron seguir con sus vidas y con otra de sus pasiones: el parkour.

Su discapacidad no fue un impedimento para que estos dos amigos sean capaces de saltar por edificios en ruinas, realizar todo tipo de acrobacias, e, incluso, inventar nuevos movimientos con sus muletas.

El parkour supone para estos jóvenes un respiro a la cruda realidad de Gaza. Allí, jóvenes como Muhammed y Ahmed practican este deporte como vía de escape y autoexpresión.

Desde hace un tiempo estos chicos tienen la posibilidad de practicarlo “de forma segura, lejos de los peligros de la calle” en un club, al que llaman Wallrunners, y que dirige Jihad Abu Sultan, de 32 años.

Abu Sultan comenzó a practicar parkour en el año 2005, en un club en el campo de refugiados de Al-Shati, cerca de la ciudad de Gaza. Según él, tiene un presupuesto modesto pero ya cuenta con unos 70 miembros, entre ellos siete niñas. “Para una generación de jóvenes palestinos que han crecido en una avalancha de subempleo, se ha convertido en un método de autoexpresión, un escape y una forma de vida”, dijo.