Nuevos parámetros fueron establecidos este fin de semana en Hawái.

En Himalayas, un outer reef que aguanta cualquier tamaño (hasta ayer), las olas se pusieron tan, tan gigantes que el canal se cerró. Las motos salieron corriendo, los surfistas remaron por sus vidas, parece increíble que nadie (por ahora haya sido reportado muerto).

Ese es solo un ejemplo, porque la bahía de Waimea también cerró, y en Peahi todo estuvo pesadísimo, con una banda de windsurfers siendo atropellados por las olas.

Una violencia del tamaño de un edificio.