Alberto Zapata sufrió un accidente de tránsito por el que le amputaron el miembro superior izquierdo. “Cuando me subí de nuevo a la moto, volví a vivir”, confesó el sanjuanino. Habla con voz firme. Deja estela de optimismo mientras relata cómo fue el accidente que protagonizó el domingo 15 de noviembre del año pasado y le costó la pérdida del brazo izquierdo. “Iba a visitar a un amigo. Me fui a la banquina, regresé al asfalto pero perdí el control del auto y me di vuelta. Fue cansancio lo que me pasó, es así. Iba solo”, exclamó de entrada el piloto Alberto Zapata Bacur en contacto con Ovación. Wey, tal el apodo, confesó de inmediato que “al mes del palo me subí a una motito para saber si podría volver a correr. Como pude andar, a partir de esa misma noche volví a dormir”. El sanjuanino también remarcó que “ya corrí dos fechas en el campeonato cordobés de motocross en San Agustín. Cuando salí a girar por primera vez, hace dos semanas, sentí que había ganado un campeonato”.

La cronología marca que hace casi tres meses su vida estuvo en jaque. Y no precisamente por un golpe sufrido mientras competía sobre las dos ruedas. Pero ni la pérdida del miembro superior lo descalificó en la carrera por perseguir sus sueños y vencer los miedos como afrontar los nuevos desafíos. Alberto sigue andando y acelerando a todo ritmo.

Wey comentó que comenzó a correr a los tres años. Lo hizo en una moto de 50 cc en cross. También narró con orgullo que su padre Gerónimo, quien es mecánico y corría en Enduro y Speedway, le transfirió toda la pasión.

“Me crié en el taller, ya era loquito de chico, ja”, deslizó antes de dejar sentado que “quería andar en moto, pero no me dejaban hasta que mis hermanas me subieron a una y nunca más bajé”. El sanjuanino de Pocitos afirmó sin deseos de alardear: “Fui campeón argentino a los 8 y 12 años, en 50 cc, 85 cc y 250 cc. Y hasta hace poco venía corriendo en 450, que es la divisional top a nivel nacional. Luego me pasó el accidente”.

Si bien tiene 23 años, cuenta con un currículum interesante. Participó y representó al país en “Colombia, Perú, Ecuador, Bélgica, Chile y Bolivia. En Latinoamérica siempre estuve entre los cinco primeros puestos”, ponderó. “Cuando corrí en Europa me lesioné el hombro y luego no tuve una chance de volver”, acotó.

El accidente

A la hora de hacer foco en el accidente, Alberto no dudó para describir cómo y por qué le sucedió. Con la misma fortaleza anímica que afronta el día a día relató aquella tarde de noviembre pasado en la ruta nacional 40.

“Fue un domingo a la tarde. El 15 de noviembre. Eran como la siete de la tarde. El cuerpo estaba muy cansado porque había entrenado por la mañana, muy temprano. Recuerdo que el día anterior me había ido mal en el entrenamiento y de bronca fui el domingo”, expresó. “Iba a visitar a un amigo a diez kilómetros de mi casa, que queda en Pocitos”. Y agregó: “Me fui a la banquina, regresé al asfalto pero perdí el control del auto y me di vuelta. Fue cansancio lo que me pasó, es así”, explicó antes de que un flash de silencio invadiera la charla.

Wey contó que “una especialista en emergencia fue la primera que llegó a la escena. Me hizo un torniquete con mi remera y me salvó la vida porque había perdido dos litros de sangre”, enfatizó.

“Una vez que ingresé al hospital tuve la suerte de que ese día no hubo otro accidente. Eso posibilitó que todos los equipos médicos se dedicaran a atenderme. Me salvaron ellos”, sostuvo con un dejo de eterno agradecimiento.

El piloto contó luego que “estuvieron cuatro horas reanimándome. Me hicieron como 20 transfusiones de sangre y agregaron plaquetas de glóbulos blancos”. A medida que describe el hecho apunta con naturalidad: “Me terminaron de cortar el brazo, de limpiarme el pecho porque tenía mucha tierra y pasto y sacaron líquido del pulmón. Me metieron un tubo entre las costillas”.

“Estuve cuatro días en coma. Cuando desperté tuve alucinaciones. Creía que me había accidentado en un avión. Que nos habíamos estrellado”, apuntó antes de brindar un frío relato.

“Cuando vuelco es como que el auto no se dio vuelta por completo sino que quedó de costado y así es que se fue arrastrando”, recordó. ¿Cómo se lesionó el brazo? “Porque cuando despisto es como que el mismo instinto de como cuando te caés, me llevó a apoyar la mano… y ahí me arrastró todo el brazo izquierdo”, dijo.

Y apunto: “En ese instante pensé que me había pasado algo en la mano. Incluso en el hospital les decía a todos que me dolía la muñeca hasta que me dijeron que me habían amputado el brazo… ahí me cayó la ficha”, sentenció antes de hacer un nuevo breve silencio.

A montar las dos ruedas

Lejos de tirarse en la cama, el corredor fue por todo. “Cuando me dijeron que me faltaba el brazo lo tomé como que me iba a resultar más difícil andar en moto y que me iba a tener que forzar el triple. También se me cayeron un par de lágrimas… pero a la vez me dije que «hay que salir adelante porque no queda otra». Y así es y será”.

“El 10 de diciembre me subí a una motito que tengo en casa para ver si podía andar o no. Mis viejos aún están haciendo el duelo, pero me apoyan en todo. Mi madre Mónica y mis hermanas Yara y Mayra son incondicionales”. Tambien expresó que “cuando supe que iba a poder andar me puse a entrenar. El 10 de enero me dieron el alta, por lo cual el 13 ya estaba en mi moto, que es un Kawasaki KX450. Ahí fue como que volví a vivir”.

“Esto es mi vida”, narró antes de acotar: “Vengo de participar en el campeonato cordobés porque es uno de los pocos, o el único, torneo que me dejó hacerlo. Tanto a la federación como a la intendencia y todo San Agustín además les estaré agradecido por la oportunidad que me dieron. Cuando salí a girar sentí que había ganado un campeonato. La gente me aplaudió en todos los giros. Fue algo muy lindo. Eso sí, nunca tuve miedo”.

“Fueron dos fechas y dos fines de semana importantes. Si bien terminé entre los últimos, lo cierto es que pude andar. Ya mejoraré los tiempos. Lo lindo es que volví a ser feliz pese a la discapacidad”, contó con emoción.

“Lo que sí tuve que hacer es cambiar la técnica de manejo. Baso mucho los movimientos con las piernas y cintura. Tuve que readaptarme, pero lo importante es que puedo correr”, concluyó Alberto, quien más que un piloto es un ejemplo a imitar.

https://youtu.be/MdyK-0sU5M8