Hace dos meses, cuando se batieron en nieve durante la primera del nacional estonio, como ejercicio preparatorio para el Arctic Rally, el ídolo local dio un repaso considerable a su compañero de equipo. Esta vez, sobre el negro asfalto del Sanremo, las tornas han cambiado y ha sido Thierry Neuville el que ha sacado los colores a un Ott Tänak lejos todavía de alcanzar con el Hyundai el rendimiento en esta superficie que ofreció a los mandos del Ford y el Toyota.

El belga, quien doblegó ya el pasado verano al de Saaremaa sobre el negro alquitrán del Rally di Alba -donde regresaron a la competición tras el confinamiento-, y que ganó hace apenas un mes, pilotando un i20 R5, la prueba inaugural del ‘tricolore’, el Rally Il Ciocco, se ha confirmado este fin de semana como uno de los más firmes candidatos a alzarse con la victoria dentro de dos domingos, en el Rally de Croacia. Uno de los recién llegados al calendario del Mundial, donde se va a reanudar la contienda, con Kalle Rovanperä al frente por vez primera, tras un mes y medio de paréntesis.

Oliver Solberg, el piloto revelación de la última cita mundialista disputada hasta la fecha, el Arctic Rally, concurrió también con Hyundai al mítico Sanremo, donde rodaba en sexto lugar al volante de un i20 R5, hasta que arrancó una rueda en la cuarta especial.

Su compañero Craig Breen ganó la partida involuntariamente entre los R5, por apenas cuatro segundos, al abanderado de la marca coreana en el campeonato italiano, Andrea Crugnola.

El irlandés penalizó adrede al acabar la carrera para ceder el triunfo al lombardo, pero, como los comisarios deportivos que oficiaron en Sanremo decidieron ‘a posteriori’ eliminar todas las sanciones desencadenadas tras el último control-horario, pues Breen acabó adjudicándose sin pretenderlo una edición de campanillas, con nada menos que 350 vehículos inscritos; entre ellos, varios WRC y más de medio centenar de Rally2 y R5. Una auténtica barbaridad…