Aunque parece de ficción, Baatara es un lugar real que ofrece una aventura única.

El planeta tierra tiene una variedad enorme de áreas naturales increíbles. Algunas tienen ubicaciones difíciles de accesar y son poco habitables, mientras que otras tienen condiciones climatológicas extremas. Sin embargo, así como diversos exploradores han sido capaces de llegar a semejantes hallazgos, algunos otros sitios han sido descubiertos accidentalmente, como es el caso de Baatara.

Ubicada en Tannourine, a 75 kilómetros al norte de la capital libanesa Beirut, Baatara es un lugarcito maravilloso, una especie de cueva en forma de agujero con una cascada que alcanza los 255 metros (poco más de 800 pies) de caída de agua.

Se descubrió a principios de los años 50’s por el francés Henri Coiffait, pero fue hasta los 80’s cuando oficialmente apareció en el mapa del mundo, gracias a que algunos investigadores encontraron que el lugar aún conservaba algunos elementos minerales que comprobaban que el recinto natural había sido habitado en la edad de piedra, fue así como despertó el interés de los investigadores para obtener más datos del lugar.

Por otra parte, hubo alguien más que despertó su interés para propósitos diferentes, y fue el caso del escalador profesional austriaco David Lama, que en cuanto supo del paradisiaco lugar, se propuso visitar “la cueva de los tres puentes”, como también se le conoce, y así añadir un récord más a su lista de logros. Pues además de que la cueva ofrece un peculiar atractivo visual por la forma en que esta compuesta naturalmente, cuenta con un ángulo de inclinación bastante prolongado viéndose desde abajo hacia el borde final de arriba, el cual lo hace viable para escalar pero con un grado alto de dificultad.

Algunos habitantes cercanos al área describen a Baatara como una “garganta abismal”, pues no sólo impresiona por su belleza natural, sino también por la rareza de su estructura, el cual esta impecablemente elaborado como si hubiese sido hecho para una escena de película de fantasía.

Con todos estos elementos de por medio, David Lama logró llegar al lugar y, después de un recorrido de inspección en compañía de un colega alpinista nativo del lugar, decidió emprender su propósito de escalarlo.

Una vez dentro del cañón, se percató de que el reto era más difícil de lo que parecía, pero esto no fue un impedimento para que lo hiciera. Ya en el descenso, la hazaña se empeó a compñicar un poquito, pues el esfuerzo que necesitaba se duplicó debido al grado de inclinación de la roca.

El alpinista de 25 años asegura que la experiencia valió la pena a pesar de haber resultado con los dedos de sus manos completamente dañados, por lo que recomienda no intentar escalara el Baatara si no tienes la resistencia para soportar ese desgaste físico.

Tal vez la ubicación del Baatara no ayuda mucho a los fanáticos de la escalada que gustan de viajar para subir diferentes rincones del mundo, pero estamos seguros de que se pueden encontrar rutas alternas para llegar a este mágico lugar en las alturas libanesas.